sábado, 25 de diciembre de 2010

ANECDOTARIO DE EL PAUJI - CAPITULO II "DE LA NAVIDAD Y OTRAS FIESTAS DECEMBRINAS"



Navidad, época de disfrute y compartir con familiares y amigos. Momento de reflexión y de hacer un recuento de lo sucedido en el año que paso y de otros anteriores, como aquel en el que mis padres compraron un pavo para prepararlo en navidad. Es importante resaltar que para vivir en El Paují tocaba ser vegetariano, criar tus propios animalitos o salir a cazar, porque la carnicería más cercana estaba a unas cuantas horas de carretera sin garantía de encontrar en ese momento algo medianamente comestible.

Era muy común que algunos tuviesemos gallineros para consumo de huevos y otros para de vez en cuando preparar un buen hervido, así que no estábamos ajenos al sacrificio de animales para el consumo humano, aunque suene antinatura así es la vida en el campo. En nuestro caso nos limitabamos al consumo de carne cuando había o cuando estábamos invitados a algún sancocho vecinal.

Pero, para una navidad acordamos desde meses antes hacer la fiesta entre varios vecinos en la casa de uno de ellos. En octubre mis padres compraron un pavo para comerlo en la fecha decembrina, lo metieron en el gallinero y a la vuelta de dos semanas ya tenia nombre como una mascota y por supuesto nuestra colaboración a la fiesta ya no fue el gordo plumífero. Igualmente el ágape se celebró con otro pavo en el horno, que nunca se entero de su desgracia porque nos lo dieron a nosotros los chamos para que le hiciéramos tragar un poco de ron para relajarlo y evitar el endurecimiento de la carne por stress, solo que no contaron con que haríamos uso de un litro y medio del liquido, he llegado a pensar que la posible causa de muerte fue sobredosis de alcohol. Eso si, les aseguro que la comida quedo suculenta y nadie se quejo de la textura del pavo relleno.

La actividad cultural formaba parte de nuestras vidas y los mas chiquitos no eramos ajenos a esto. En el año 85 (creo) decidimos realizar un cuento de navidad narrando el advenimiento del niño Dios. Con biblia en mano realizamos el guión, repartimos los papeles, confeccionamos el vestuario y presentamos la obra en la iglesia con localidades llenas. Mi primera y única vez como directora de teatro a los 13 años. Se de algunos que siguen su vida sobre las tablas.

Como en toda Venezuela las parrandas con cuatro en mano no se hacían esperar, así como las invitaciones a comer platos y dulces caseros en diferentes casas, solo que el cuatro era interpretado por una suiza y para ir de casa en casa había que rodar un ratico porque algunos de los vecinos vivían alejados del centro del pueblo.

El 28 de diciembre es el día de los inocentes y en El Paují tenias que estar muy pendiente porque cualquier cosa te podía suceder, como recibir un paquete de "medicinas naturales" compuesto de frascos, que nunca supimos como se los sacaron a mi mamá, con agua y pedacitos de grama. Algún supuesto herido que le chorreaba salsa de tomate, carros que amanecían sin los cables de las bugias y uno que otro mensaje falso que llegaba por radio, que solo hasta entrada la tarde era desmentido con el típico: "Caíste por inocente".

En el pueblo no había electricidad, solo algunos pocos con planta eléctrica podían disfrutar de algo de iluminación por algunas horas, motivo por el cual todas las fiestas terminaban siempre en una fogata. El fin de año no escapaba a esto, y a mediados de los 80 se realizó en el medio del pueblo por primera vez, todos juntos participando, comiendo y bailando. Al dar las doce de la noche y destapar las botellas empezó a caer un torrencial aguacero que no paro hasta el día siguiente, pero a partir de la fecha todos los 31 de diciembre El Paují es famoso por su fogata de fin de año que mejora con el tiempo en técnica y tamaño, llegando hasta más de 4 metros de altura y varios días previos de preparación.

El cielo más hermosamente estrellado lo pueden disfrutar en este lugar en los meses de diciembre y enero. Y si les toca luna llena es realmente mágico. Es una experiencia que no se pueden perder. Y con toda esta energía sabanera que siempre llevo conmigo, les deseo una Felíz Navidad y un prospero Año Nuevo!!!!
En la foto de derecha a izquierda: Martine Delamare (la dueña de la casa y excelente cocinera), Ana Rosa Fiume, Romina Vega, Ana Isabel Ponte, Violeta Burkhardt, Mariana Vega y el padre de Martine (creo), en una deliciosa comida de navidad.