
Rodando por la ciudad sin rumbo fijo, me freno en una esquina para esperar mi turno de cruzar y al mirar a la derecha observo una pareja de adolescentes apoyados contra un muro entregados al febril contoneo de un beso apasionado. En ese momento me di cuenta del tiempo que había pasado desde mi último beso intenso. Por eso pregunto: ¿Quien se ha robado mis besos?. O debo decir: nuestros besos.........
Es posible que el hecho de ser adolescentes y, de alguna manera, tener limitados los actos sexuales, haga que todo gire en torno a este.....EL BESO.... ¿Que pasa con el transcurrir del tiempo? ya sea que tengamos una relación duradera o no. Simplemente dejamos de besarnos, de imaginar como será besar a la persona que nos gusta, de maquinar la forma de producir ese momento, en el que nuestros labios se crucen. Es solo un momento, pero la sensación perdura imborrable en el tiempo.... Ese instante tan mágico en el que tenemos al otro frente a nosotros y podemos percibir el latido de su corazón. ¿Que pasó con esa sensación de un beso húmedo, eterno, ese que te deja sin aliento, que te activa los sentidos, te heriza la piel, te hace olvidar los problemas, te relaja y no te deja pensar?.
Es tan maravilloso lo que se siente al despertar y sentir el sabor del que se ama, teniendo la viva imagen de una noche de besos apasionados. Recordar ese lenguaje del cuerpo, que sin palabras expresa todo nuestro ser. Es insuficiente lo que se pueda decir para describir lo que un beso puede hacer en nuestro cuerpo, alma y corazón. Por esto y más, me declaro defensora de los besos. ¡Todos a besarse!, para que después no se pregunten: ¿Quien se ha robado mis besos?